Por Redacción La Derecha
La mañana de este lunes no fue una más en el ecosistema digital de Bahía Blanca. Lo que comenzó como una denuncia por la inseguridad creciente en las calles terminó en un cruce de alto voltaje entre ediles que dicen representar las ideas de la libertad, pero que en la práctica parecen más cómodos financiando al Estado con el bolsillo ajeno.
Todo estalló tras la noticia de una brutal pelea entre trapitos que dejó dos heridos y un detenido en el centro bahiense. El concejal Carlos Alonso (Avanza Libertad) aprovechó el caos para reflotar su proyecto de ordenanza que busca prohibir la actividad de limpiavidrios, pero con un “pequeño” detalle que hizo ruido en el sector liberal puro: la creación de paradores municipales para que sigan operando.
¿Motosierra o refugio estatal?
Alonso, quien semanas atrás ya había adelantado su plan, propone que el Ejecutivo municipal destine predios, agua y recursos para que los trapitos ejerzan su “derecho” en lugares resguardados.
“El proyecto prevé que el Ejecutivo pueda destinar un predio… que el Municipio les dé un lugar, les dé agua”, señaló Alonso.
La pregunta que surge desde las bases libertarias es inmediata: ¿Desde cuándo un liberal pide más gasto público y estructuras estatales para regular una actividad informal que roza la extorsión? El minarquismo que pregona Javier Milei busca reducir el Estado a su mínima expresión (Seguridad y Justicia), no convertir al municipio en un administrador de lavaderos de autos públicos.
Cruce de facturas en X: “Kuka”, tasas y traiciones
La mecha se encendió cuando Alonso acusó en redes a sus pares de “votar en contra del orden”, señalando a concejales como Cagiao, Reyes, Streitenberger, Gonard y Compagnoni. La respuesta no tardó en llegar y fue letal.

Fernando Compagnoni fue al hueso cuestionando la coherencia de Alonso: “A tu proyecto le faltaron firmas Carlos, como al mío para bajarle las tasas municipales a los bahienses… ¿vos firmaste?”. La crítica apunta al corazón de la contradicción: pedir “orden” mientras se convalida la presión fiscal que asfixia al contribuyente.

Por su parte, Marcos Streitenberger subió la apuesta y le recordó su cercanía con el oficialismo local: “Carlos, vos te autopercibís liberal pero desde que asumiste votás todo a favor del kirchnerismo, incluido los aumentos de tasas”.

El “Caballo de Troya” de Susbielles
En los pasillos del Concejo Deliberante, la figura de Alonso es vista con recelo. Se lo acusa de ser un aliado funcional al intendente kirchnerista Federico Susbielles y al esquema de Axel Kicillof. Para muchos liberales bahienses, Alonso actúa como un “kuka” infiltrado que utiliza el sello libertario para avanzar en una agenda colectivista.
El debate de fondo es claro:
- La postura liberal: El orden se recupera con seguridad y defensa de la propiedad privada, no con subsidios encubiertos ni “predios municipales”.
- La postura de la “Casta”: Seguir creando dependencias estatales y regulaciones que solo sirven para inflar el gasto y mantener clientelismo.
Bahía Blanca necesita soluciones de fondo, no parches estatistas que sigan alimentando al “Estado Papá” mientras la calle sigue siendo tierra de nadie.






