
En una votación decisiva, el Senado de la Nación aprobó con 41 votos a favor y 31 en contra la reforma de la Ley de Glaciares, impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Este paso marca un hito en la reactivación de inversiones mineras que estuvieron paralizadas por más de una década debido a restricciones ambientales y bloqueos judiciales.
La reforma busca eliminar la ambigüedad normativa que convirtió la zona periglacial en un obstáculo para el desarrollo minero. El oficialismo sostiene que la normativa vigente había generado una judicialización crónica y fuga de inversiones, impidiendo que las provincias cordilleranas, ricas en recursos, pudieran desarrollarse plenamente.
Uno de los aspectos más destacados de esta reforma es la facultad otorgada a cada provincia para definir la autoridad responsable sobre glaciares y zonas periglaciares, reafirmando así el dominio provincial sobre los recursos naturales, tal como establece la Constitución. Este enfoque es considerado fundamental para devolver soberanía a las provincias y permitir el desarrollo de proyectos estratégicos sin interferencias centralizadas.
Durante el debate, senadores del oficialismo argumentaron que el actual esquema de protección periglacial se fundamentaba muchas veces en datos no verificados, lo que afectaba gravemente la inversión y generación de empleo. La exsecretaria de Energía, Flavia Royón, enfatizó que la reforma no elimina la protección ambiental, sino que la vuelve más precisa y verificable, desmantelando así el argumento de que la minería es una competencia directa al cuidado del agua. Según el oficialismo, la minería consume apenas un 1.2% del agua, en comparación con el 94% que utiliza la agricultura.
Patricia Bullrich, presente en el debate, resumió el enfoque del Gobierno calificando la ley vigente como un esquema que obligaba a Argentina a elegir entre medio ambiente y desarrollo: “No es agua o trabajo”, exclamó, en clara referencia a la nueva visión que Milei busca implementar para potenciar la explotación de recursos y el crecimiento económico en el interior del país.
Esta media sanción en el Senado simboliza un cambio significativo hacia un modelo que prioriza la producción, el federalismo y la utilización de los recursos naturales, desmantelando las restricciones que mantenían a las provincias con gran potencial mineral atrapadas en el subdesarrollo.
Con información de derecha.news






