El concejal Mauro Reyes exige transparencia total en los legajos y propone una baja masiva de tasas para que el sector pueda competir libremente con las plataformas digitales.
En un movimiento que sacude las estructuras del ineficiente sistema de transporte tradicional en Bahía Blanca, el bloque de concejales de La Libertad Avanza ha decidido poner bajo la lupa el oscuro manejo de las licencias de taxis y remises. El edil Mauro Reyes presentó un pedido de informes contundente para deschavar quiénes son los verdaderos dueños de los legajos en la ciudad, apuntando a una posible concentración de privilegios que asfixia al mercado.
“Es menester de este cuerpo el control y seguimiento de la actividad del Municipio en su relación con ciudadanos y privados”, sentenció Reyes, dejando claro que el tiempo del oscurantismo estatal se terminó.
¿Quiénes son los dueños de la calle?
La iniciativa libertaria no es solo un trámite administrativo; es una declaración de guerra a la “casta del transporte”. El pedido exige a la Agencia de Seguridad y a la Subsecretaría de Movilidad Urbana la nómina actualizada de propietarios de legajos, incluyendo datos de dueños anteriores y la vigencia de las unidades.
Desde las filas de Milei en Bahía, sospechan que el mercado está “liberalizado de hecho” pero trabado por regulaciones que solo benefician a unos pocos, impidiendo que miles de bahienses puedan desarrollar fuentes laborales con libertad. La transparencia busca confirmar lo que muchos sospechan: un puñado de nombres concentrando un servicio que debería ser de libre competencia.
Menos Impuestos, Más Libertad
Pero el plan de Reyes va más allá de la fiscalización. Con una visión puramente minarquista, el concejal libertario propone eliminar el peso muerto del Estado sobre los trabajadores. El objetivo es reducir drásticamente las tasas municipales para taxistas y remiseros, equiparando la cancha frente a plataformas como Uber.
Reyes fue letal al criticar la famosa Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene, a la que calificó como un cobro sin contraprestación alguna:
- Es un robo: No hay servicio real que justifique el monto.
- Infla la tarifa: El Estado municipal es el culpable directo de que el usuario pague más caro el viaje.
- Genera desigualdad: Mientras el político recauda, el mercado se distorsiona.
El fin de los mercados regulados
Mientras los sectores más conservadores del gremialismo taxista lloran por la “competencia desleal” de las apps, desde La Libertad Avanza proponen la única solución moral y económica válida: nivelar hacia abajo la presión fiscal, no prohibir la tecnología.
El Estado municipal, actuando como un ente parasitario, ha participado activamente en la creación de monopolios artificiales mediante regulaciones absurdas. La batalla en el Concejo Deliberante ya comenzó: de un lado, los que quieren mantener el statu quo de los legajos cerrados y las tasas altas; del otro, la libertad de trabajar sin el pie de la municipalidad encima.







