La gestión de Axel Kicillof vuelve a quedar bajo la lupa por su inoperancia crónica. Lo que se promocionó como una “obra estratégica” para la distribución de agua potable en el sur bonaerense, hoy no es más que un pozo infecto. El diputado provincial de La Libertad Avanza, Oscar Liberman, presentó un duro pedido de informes para que el Ejecutivo provincial y la empresa ABSA den la cara por la paralización del Acueducto Brandsen.
Un foco de contaminación financiado con deuda
La realidad en la calle Undiano al 100, en Bahía Blanca, es desoladora. Una excavación de gran magnitud permanece abierta desde hace más de 18 meses, excediendo largamente el plazo contractual de un año. Lo que debió ser progreso, hoy es un vertedero a cielo abierto que acumula basura y residuos, poniendo en jaque la salud de los vecinos.
“La permanencia de esta excavación generó condiciones de insalubridad que el Estado tiene la obligación de prevenir”, sentenció Liberman, marcando la contradicción de un gobierno que asfixia con impuestos pero devuelve abandono.
El costo de la ineficiencia “nacional y popular”
El proyecto forma parte del pomposo Plan Hídrico Integral de la provincia, con una inversión estimada en más de $88.000 millones financiados por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Sin embargo, la transparencia brilla por su ausencia. Entre los puntos que el legislador libertario exige aclarar, se encuentran:
- Sobreprecios bajo la lupa: ¿Por qué la obra se adjudicó un 50% por encima del presupuesto oficial?
- Fondos en el limbo: Detalle del uso de los dólares provenientes del préstamo de la CAF.
- Plazos incumplidos: Justificación técnica y administrativa del retraso de casi un año.
El “Estado presente” que agrava las tragedias
La negligencia no solo es sanitaria, sino también criminal. Liberman advirtió que la obra paralizada altera el escurrimiento pluvial. Durante la trágica inundación del pasado 7 de marzo de 2025, que dejó un saldo de 13 víctimas fatales y cientos de evacuados, el pozo abandonado por la gestión Kicillof agravó el anegamiento en el sector.
Mientras el gobernador continúa priorizando el gasto político y la burocracia ideológica, la infraestructura básica de los bonaerenses se cae a pedazos. El caso del Acueducto Brandsen es el ejemplo perfecto de por qué el intervencionismo estatal solo genera miseria: presupuestos inflados, obras eternas y ciudadanos que pagan los platos rotos —y las deudas en dólares— de una casta que no sabe gestionar.
Desde La Libertad Avanza, el mensaje es claro: no se puede seguir financiando el despilfarro de un Estado que, lejos de solucionar problemas, se convierte en el principal riesgo para la vida y la propiedad de los bahienses.







