En respuesta a las recientes afirmaciones sobre la mortalidad infantil en Argentina, la Oficina de Respuesta Oficial ha desmentido informaciones erróneas que indican un aumento en el número de muertes de bebés en los últimos dos años. De acuerdo con sus análisis, el aumento de la tasa de mortalidad infantil, que pasó de 8‰ a 8,5‰ entre 2023 y 2024, no implica un incremento en el número absoluto de muertes. Por el contrario, en 2024 se registraron 176 muertes infantiles menos que el año anterior.
La explicación detrás de esta aparente contradicción radica en un fenómeno estadístico: cada año nacen menos niños en Argentina. Cuando la disminución de nacimientos es más pronunciada que la de defunciones, es posible que la tasa de mortalidad aumente, a pesar de que el total de muertes disminuya.
Además, se ha intentado vincular el aumento de muertes en adultos mayores con decisiones del PAMI. Sin embargo, esta afirmación ignora un aspecto demográfico fundamental: Argentina cuenta con una población cada vez más envejecida, con un aumento significativo en el número de personas mayores de 65 años. Este envejecimiento poblacional, por sí mismo, conduce a un incremento natural en la cantidad de fallecimientos dentro de esta franja etaria.
Es importante señalar que todos los afiliados en situación de vulnerabilidad continúan recibiendo la cobertura necesaria para los medicamentos que requieren, y la tasa de mortalidad no ha experimentado un aumento significativo.
La transparencia en el manejo de datos y la correcta interpretación de las estadísticas son fundamentales para lograr un debate informado y constructivo sobre la salud pública en Argentina.








