Mientras el modelo de la libertad avanza a paso firme a nivel nacional con el “Plan Motosierra” de Javier Milei, la Provincia de Buenos Aires se consolida como el último refugio del estatismo parasitario. En un contexto de crisis profunda, el gobernador Axel Kicillof decidió que su prioridad no es la seguridad de los bonaerenses ni el estado de los hospitales, sino aceitar la maquinaria de medios amigos.
Según una investigación relevada por Derecha Diario, la Secretaría de Medios bonaerense destinó en 2025 la escandalosa cifra de $58.300 millones a publicidad oficial. Este monto representa un aumento real del 63% respecto al año anterior, confirmando que, para el kirchnerismo, el dinero de los contribuyentes es simplemente una caja política para financiar proyectos personales.
Billetera abierta para los “amigos” del régimen
La discrecionalidad es la regla en la gestión de Kicillof. Sin una ley que regule el reparto de la pauta, el Gobierno provincial utiliza la contratación directa para premiar a los medios que sostienen el relato oficialista.
El ranking de beneficiarios es una radiografía del capitalismo de amigos:
- Grupo Indalo (Cristóbal López): El gran ganador, quedándose con el 12,2% del total. Solo el canal C5N percibió $4.025 millones.
- Grupo Olmos (Crónica): Recibió el 6,2%, superando los $3.000 millones.
- El Destape: El portal de Roberto Navarro se llevó el 4,9% de la torta publicitaria.
Pero el despilfarro no termina en los grandes grupos. La lista incluye pagos directos a figuras y productoras alineadas, como los $43,5 millones destinados a Flavio Azzaro para transmisiones digitales o los $44 millones para publicidad aérea de SkyShock Media. Mientras tanto, las pymes bonaerenses se asfixian bajo una presión impositiva récord para sostener estos lujos de la política.
Medios amigos de Bahía Blanca
La investigación difundió que La Brújula 24, uno de los medios más importantes de Bahía Blanca, ha recibido la friolera suma de $58 millones en cabeza de uno de sus dueños Martín Noir.
Dos modelos de país: Libertad vs. Populismo
La comparación es inevitable y deja en evidencia el fracaso del modelo colectivista. Mientras el Gobierno de Javier Milei cortó de raíz la pauta oficial nacional, entendiendo que el Estado no debe financiar militantes con el sudor del trabajador, Kicillof redobla la apuesta.
“El gasto en publicidad oficial es, en esencia, un robo armado. Se le quita al ciudadano para comprar el silencio o el aplauso de los medios”, sostienen las bases del pensamiento libertario.
La realidad que la pauta no puede tapar
Ninguna campaña publicitaria, por más millonaria que sea, puede ocultar el desastre de la gestión bonaerense:
- Inseguridad descontrolada: El conurbano sigue siendo zona liberada.
- Crisis sanitaria: Hospitales sin insumos básicos.
- Adoctrinamiento: Un sistema educativo que prioriza la ideología de género y el revisionismo histórico sobre la formación útil.
Kicillof gasta en propaganda lo que falta en seguridad. Es el uso de los recursos públicos para intentar construir una candidatura presidencial sobre las cenizas de una provincia quebrada. El contraste es claro: o seguimos alimentando al Leviatán estatal, o abrazamos las ideas de la libertad que propone el Gobierno Nacional para terminar con estos privilegios de la casta.








