En un avance significativo hacia la eficiencia y la autonomía financiera, AYSA ha pasado de un débito operativo de $1.048 mil millones en 2023 a un superávit económico neto de $237 mil millones en 2025. Este cambio, que representa una mejora de $1.285 mil millones, se enmarca en las directrices establecidas por el Presidente Javier G. Milei y el Ministro Luis Caputo.
Durante el año 2025, la empresa ha implementado un proceso integral de saneamiento que incluye la modernización del servicio y la ejecución de obras estructurales, enfocándose en un ordenamiento de gastos e inversiones. Gracias a estas medidas, AYSA ha podido prescindir de aportes del Tesoro Nacional para su operación, logrando así recuperar su autonomía financiera.
Adicionalmente, la deuda por Obligaciones Negociables ha sido reducida en un 85%, quedando pendiente un único pago de USD 46,5 millones previsto para mayo, lo que ha permitido una reestructuración sustancial en el perfil financiero de la compañía.
En un esfuerzo por fortalecer su sostenibilidad operativa, AYSA ha regresado al mercado de capitales con el lanzamiento de su primer fideicomiso financiero, consolidando la confianza en su gestión. Entre las obras de infraestructura destacadas se encuentra el Sistema Riachuelo, la obra de saneamiento más importante de los últimos 75 años, que beneficiará a 4,5 millones de habitantes del AMBA, ampliando la capacidad de transporte y tratamiento de efluentes.
Es importante resaltar que durante años, el kirchnerismo utilizó a AYSA como una herramienta política. Hoy, bajo la dirección actual, se está ordenando la empresa para que funcione como debe ser: al servicio de la gente.








