Por la Redacción de laderecha.org
La Verificación Técnica Vehicular (VTV) en la Provincia de Buenos Aires se ha consolidado, con el paso de los años, como uno de los monumentos más cínicos al estatismo extractivo. Lo que nació bajo el disfraz de la “seguridad vial” terminó convirtiéndose en una caja negra de la política: un sistema de concesiones privadas blindado por el Estado que funciona como un impuesto encubierto al que produce y circula.
Sin embargo, en el tablero legislativo actual, han surgido dos caminos opuestos para enfrentar este atropello a la propiedad privada. Por un lado, el realismo y la defensa del ciudadano; por el otro, la demagogia de manual.
La trampa de Andrés De Leo: El arte de “tomar por estúpidos” a los bonaerenses
Recientemente, el diputado Andrés De Leo ha reflotado un proyecto para eliminar la VTV de cuajo. A primera vista, para cualquier liberal de cepa, la idea suena seductora: terminar con la burocracia de un solo golpe. Pero, ¿es esto posible hoy? La respuesta es un rotundo no.
Proponer la eliminación total de la VTV en el contexto actual de la Provincia es, lisa y llanamente, humo legislativo. De Leo sabe perfectamente que este esquema es una de las cajas más protegidas por el entramado político y empresarial. Presentar un proyecto que no tiene ninguna posibilidad real de ser aprobado es una falta de respeto al votante; es utilizar una causa justa para hacer campaña, sabiendo que, al final del día, el ciudadano seguirá pagando y sufriendo el acoso de la policía.
Es la vieja política de la “casta”: prometer lo imposible para no cambiar nada.
El “Plan Motosierra” aplicado a la burocracia: El proyecto de Carla Panelli
En la vereda opuesta, la diputada Carla Panelli (acompañada por el bloque de La Libertad Avanza y aliados como Nahuel Sotelo y Agustín Romo) ha presentado el expediente D-3398/25-26. Este proyecto no vende espejitos de colores; ofrece soluciones tangibles y combate el carácter punitivo del Estado.
Aceptando que la eliminación total es un muro difícil de derribar por ahora, Panelli propone un avance estratégico hacia la libertad individual y la eficiencia del mercado:
- Fin al secuestro de licencias: Hoy, el Estado te quita el registro (tu permiso para circular y trabajar) por una falla técnica de un objeto (el auto). El proyecto de Panelli establece que la falta de VTV es una infracción objetiva del vehículo. Prohíbe expresamente que te retengan la licencia. La aptitud para conducir no tiene nada que ver con una lámpara quemada.
- Competencia contra el monopolio: Se autoriza a talleres mecánicos oficiales y concesionarios a realizar la verificación. Se acabó el negocio de unos pocos privilegiados amigos del poder. La competencia bajará los costos y mejorará el servicio.
- Motosierra a la frecuencia del trámite: Se propone un esquema de sentido común. Los autos 0 km no verificarán hasta los 5 años, y los vehículos de hasta 10 años lo harán cada dos años. Menos tiempo perdido en filas absurdas y menos dinero para la caja estatal.
- Digitalización total: La implementación de la Oblea Digital vía “Mi Argentina” elimina la necesidad del pegotín físico, simplificando la vida del ciudadano.
¿Seguridad vial o recaudación?
Las estadísticas no mienten: más del 99% de los accidentes se deben a fallas humanas o al estado deplorable de las rutas que el mismo Estado no mantiene. Culpar al estado mecánico del parque automotor es una excusa para seguir cobrando.
El proyecto de Panelli es un ejercicio de minarquismo práctico. Entiende que, mientras el Estado siga existiendo como ente coercitivo, la prioridad debe ser devolverle libertad y dinero al bolsillo de los ciudadanos, rompiendo los monopolios y terminando con el hostigamiento policial por trámites burocráticos.
Mientras algunos juegan a ser revolucionarios de papel con proyectos que dormirán el sueño de los justos en un cajón, los verdaderos defensores de la libertad están dando la batalla por beneficios reales. Menos privilegios para la casta, más libertad para los que circulan.







